domingo, 27 de mayo de 2012

El Gobierno japonés ratifica la seguridad de la central de Fukushima


Las autoridades japonesas han garantizado que el riesgo de un empeoramiento de la situación en la central nuclear de Fukushima está contenido, según ha asegurado el ministro nipón encargado de la crisis nuclear, Goshi Hosono.
Si bien el Gobierno japonés ha aseverado que los esfuerzos por preservar la seguridad de la planta nuclear continúan, aún existe cierto escepticismo sobre el riesgo de que las condiciones de la central Fukushima-1 empeoren en caso de que se registre un nuevo terremoto. Ante estas especulaciones, Hosono ha insistido en que “no cree que la situación sea inestable”.
En declaraciones realizadas a los periodistas que han participado en la apertura del reactor 4 de la central, Hosono ha desvelado que espera que el próximo año los trabajadores inicien las labores de traslado de las barras de combustible que hay acumuladas en el interior de dicho reactor.
El pasado mes comenzaron las obras para construir una estructura que cubra a la planta nucelar a fin de evitar que el polvo radiactivo se disperse por la atmósfera durante el traslado de las barras de combustible. “Progresamos tan rápido como es posible”, ha recalcado el ministro de Medio Ambiente, para la Restauración y Prevención de Accidentes Nucleares, y secretario de Estado de Administración y Política de la Energía Nuclear.
Al respecto, la Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO), la empresa que gestiona la central, ha ratificado que el edificio del reactor 4 se mantendrá en pie aunque un nuevo seísmo de una magnitud seis en la escala de Richter sacuda a la prefectura de Fukushima y a pesar de los importantes daños que sufre la estructura a raíz de las explosiones de hidrógeno que tuvieron lugar en marzo del pasado año.
No obstante, las autoridades japonesas instaron a TEPCO a que recalculara sus estimaciones, si bien el Gobierno las acepta, de acuerdo con Hosono.
DIVERGENCIAS
Algunos críticos esgrimen que el reactor 4 representa un cierto riesgo, puesto que, en caso de que se registre un nuevo sismo, la estructura podría derrumbarse o las piscinas que almacenan las barras de combustible consumidas podrían fracturarse y, por ende, se filtraría el agua radiactiva que contiene.
Hosono, no obstante, ha apuntado que la mayor de las preocupaciones para el Ejecutivo nipón es garantizar la seguridad de los trabajadores y clausurar de forma definitiva los reactores de la central de Fukushima. “Esto podría implicar 30 o incluso 40 años, y nos todavía queda un trabajo extremadamente complejo por delante”, ha aclarado Hosono, en conversación con algunos trabajadores de TEPCO.
El seísmo de magnitud nueve en la escala de Richter que azotó la costa noreste de Japón desató una crisis nuclear sin precedentes en el país que ha desplazado a cientos de miles de personas residentes en las poblaciones próximas a la central. Además, ha propulsado un creciente escepticismo en la sociedad japonesa sobre la viabilidad y la seguridad de la energía nuclear, la principal fuente energética del país.
Este mes se ha iniciado el apagón nuclear en Japón, lo que significa que, por primera vez en 42 años, el suministro eléctrico no procederá de la energía generada por las 50 centrales nucleares que hay en la isla. Uno de los retos más inmediatos con los que tendrá que lidiar el Gobierno nipón es el incremento de la demanda energética que implica la entrada del verano.
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