jueves, 31 de mayo de 2012

México: apicultores de Yucatán son afectados por cultivo de soya transgénica que contamina su miel

En el apiario de pueblo Santa Cruz, municipio Maxcanú, Yucatán, los campesinos de la miel comenzaron a preocuparse cinco meses atrás. En diciembre pasado, un laboratorio alemán encontró polen de soya transgénico en la miel de la región.
Silber Meza, reportero: Son las manifestaciones de apicultores, empresarios y organizaciones ambientalistas que buscan declarar a la península de Yucatán territorio libre de transgénicos.

El tema ha unido a los productores de miel: no quieren que se permita la siembra de soya transgénica.

En el apiario de pueblo Santa Cruz, municipio Maxcanú, Yucatán, los campesinos de la miel comenzaron a preocuparse cinco meses atrás. En diciembre pasado, un laboratorio alemán encontró polen de soya transgénico en la miel de la región.

Europa compra el 90 por ciento de la miel de la península de Yucatán, que da trabajo a 25 mil familias de los estados de Quintana Roo, Campeche y Yucatán. Los países de la Euro Zona la adquieren a un costo de entre 20 y 30 por ciento mayor que en Estados Unidos.

Rafael es la tercera generación que se dedica a esta actividad. Vive con su esposa y sus tres hijas que no han dejado de estudiar.

En 2011, Sagarpa aprobó la siembra piloto de 30 mil hectáreas de soya transgénica en la península de Yucatán. Cuando la abeja busca néctar en las flores, llega a la soya, polen y lo deposita en el panal. Así es como llega el transgénico a la miel.

El secretario del Medio Ambiente de Yucatán advierte que no se consideraron los daños económicos a los apicultores y al medio ambiente.

En los límites con Yucatán se encuentra el municipio de Hopelchén, Campeche; aquí también trabajan la miel y, en el 2011, sembraron la soya transgénica como parte de una prueba piloto. Ahí vive José Alberto, un agricultor indígena maya.

El está a favor de la siembra transgénica porque cree que le dará ganar más; sin embargo, nadie le avisó que semilla estaba comprando.


A sólo tres kilómetros y se encuentra Lady Pech, una madre de familia que junto con cinco mujeres más lleva 16 años trabajando la miel de la abeja melipona, una especie en peligro de extinción. Ellas logran envasar miel y producir jabones y cremas; sus consumidores son mayoritariamente europeos.


La empresa Monsanto, solicitante de 60 mil hectáreas de soya, afirma que es muy complicado que el producto sea etiquetado como transgénico por la Unión Europea, ya que se necesita una alta cantidad de polen.


Sagarpa no respondió a las peticiones de los apicultores, argumentando la veda electoral, no concedió entrevista, mientras, en la península de Yucatán, los campesinos de la miel advierten que el futuro de su producto está en riesgo.


Denise Maerker: Intereses encontrados, y escuchamos a esta persona que trabaja en Monsanto decir que finalmente lo único que ocurría es que a la miel se le pone una etiqueta, es decir, se le pondría una etiqueta que diría producto con elementos transgénicos.


Usted imagínese lo que significaría el precio de pésame y cómo se vendería en Europa, desde luego no sería lo mismo para estas familias. Es otro caso más de esos intereses encontrados en donde se toma una decisión y no se considera a quienes se puede afectar, y afecta de manera importante.
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