miércoles, 20 de junio de 2012

Alerta nacional por transgenicos

Los regidores Felipe López Meneses y Carlos Chablé Mendoza, este último en representación del presidente municipal, Sebastián Uc Yam, asistieron ayer a una reunión efectuada entre diversas organizaciones de productores y sociedades civiles en Chetumal, para manifestar la inconformidad de la ciudadanía ante la aprobación de la siembra de transgénicos en el Estado. El Comité Estatal del Sistema Producto Apícola y organizaciones de la sociedad civil lanzaron un urgente llamado de alerta nacional por los graves riesgos que trae el permiso que la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) liberó hace unos días para que la empresa Monsanto siembre una superficie de 253 mil 500 hectáreas con soya genéticamente modificada, en los Estados de Campeche, Quintana Roo, Yucatán, Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz y Chiapas.
“Denunciamos la negligencia de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), pues de manera irresponsable aprobó también la siembra de transgénicos en México.
Por los graves riesgos medioambientales, económicos y para la salud que representan los transgénicos, las organizaciones que suscribimos el presente comunicado hacemos un llamado para que el Estado de Quintana Roo sea decretado “Zona libre de transgénicos” y se prohíba definitivamente la siembra de estos cultivos en la región por las siguientes razones: Los transgénicos (organismos genéticamente modificados) ponen en riesgo la producción apícola en la Península de Yucatán, una de las más importantes del país.
Se pone en riesgo la producción de miel de Quintana Roo y del maíz, que es base de la cultura maya. El riesgo de contaminación por polen transgénico podría ocasionar el cierre de los mercados europeos a la miel y sus derivados, de igual manera se contaminaría el manto acuífero, la fuente de agua de Quintana Roo, ya que los cultivos transgénicos requieren de gran cantidad de agroquímicos, lo que conllevaría al riesgo de contaminación genética y afectación ecológica.
En lugar de impulsar la biotecnología transgénica como una solución a los problemas de la producción de alimentos, el Gobierno mexicano debe impulsar la producción local de alimentos en manos de campesinos, con variedades de semillas criollas, para impulsar la soberanía alimentaria y mantener la agrodiversidad.
A pesar de lo expuesto y presentado en tiempo y forma al Gobierno mexicano tanto por expertos, científicos, agricultores y organizaciones sociales y ambientales, la Sagarpa y Semarnat no han hecho caso a estas preocupaciones y han actuado de forma complaciente y parcial a favor de Monsanto, decidiendo otorgar de manera precipitada esta autorización, que incluye el uso de 13 mil 075 toneladas de semilla transgénica, a unos meses de que concluya el sexenio de Felipe Calderón.
Ante esta situación actuaremos por la vía legal para impedir que intereses políticos y económicos amenacen la soberanía alimentaria, la economía nacional, así como la salud de los ecosistemas y de los mexicanos”, finalizó.
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