domingo, 3 de junio de 2012

HELICOBACTER PYLORI EL INICIO DEL CANCER Y DE LA GASTRITIS


La investigación científica en muchas ocasiones está ligada al desarrollo de fármacos para diversas enfermedades o a entender la complejidad del cuerpo humano.
Pero hay perspectivas que le dan un giro de 180 grados a este arquetipo exploratorio, sobre todo cuando se trata de definir con mayor precisión que hay detrás de microorganismos unicelulares como las bacterias y como estos afectan la salud humana.
Una evidencia al respecto es el trabajo que varios grupos de médicos, científicos y expertos en microbiología han realizado en El Salvador con la Helicobacter Pylori, un bacilo que al compás de la evolución del hombre ha logrado permanecer en el sistema digestivo a tal punto de ser causa de úlceras, gastritis y hasta cáncer.
Al hablar de esta bacteria no hay que dejar de lado que entre sus características está la capacidad de "atornillarse" en el epitelo gástrico, lo que le permite subsistir en un ambiente extremadamente ácido.
No obstante, algo elemental es que cada población humana posee una característica de distribución de cepas Helicobacter Pylori. Esto ha servido para estudiar los patrones de migración en humanos y, en el caso salvadoreño, ha determinado incluso la presencia en un pasado no muy lejano de población provenientes de diversas partes del mundo y de múltiples razas.
Según María Teresita Bertoli, investigadora de la Universidad "Dr. José Matías Delgado", el genoma de la cepa ha demostrado que la bacteria es parte de la flora intestinal humana y que, en mayor o menor medida, es muy resistente a antibióticos como la tetraciclina o con otros compuestos.
"El estudio comenzó con un paciente con cáncer gástrico basándonos en la idea antropológica de que el Helicobacter Pylori siempre ha estado en América, incluso desde mucho antes de la conquista. Esto ha permitido comprender que el individuo siempre se infecta de bacterias de forma continua y que esto a veces desencadena la formación de células y tejidos cancerígenos", explicó la especialista.
En este sentido Bertoli afirma que la cepa salvadoreña ha sufrido muchas variantes del genoma que han cambiado de posición y que la vuelve más resistente. Además añadió que por inspección se ha determinado que hay genes de origen amerindio, europeos y africanos.
"Aunque no se ve población de raza negra en El Salvador, con esto comprobamos que hubo una migración Africa-Centroamérica permanente. Pero más allá de esto, la cepa demuestra el porque en el país hay muchos casos de gastritis, ulcera o cáncer gástrico porque el Helicobacter está presente en todos los organismos", enfatizó.
Así, los tipos más virulentos de la bacteria están presentes en muchas regiones, como por ejemplo Ahuachapán y Sonsonate, donde, según Bertoli, incluso hay un alto indice de cáncer gástrico y de otras enfermedades secundarias del aparato digestivo.
"Las características de virulencia, cuando se comparan proporciones, son mas intensas acá que en países como Costa Rica o Nicaragua, pero eso va más allá de la evolución de la misma", sintetizó.
Bacteria que afecta también a niños
La anemia es uno de los principales problemas de salud en diferentes grupos hetareos, sobre todo en niños y adolescentes. Para Bertoli se debe a que la bacteria al no encontrar hierro en el estómago sustrae diversa toxinas, complicando así los cuadros nutricionales de los pacientes.
"La mucosa gástrica es una unión de células estrechas donde atraviesan los nutrientes. El Helicobacter las rompe y al llegar al otro lado de la superficie obtiene varios elementos, sobre todo hierro", interpretó.
Empero, Bertoli advierte que la bacteria no debe de controlarse en la niñez, porque si se elimina, en la adultez aparecen otras patologías.
"Obesidad, diabetes y otros tipos de enfermedades crónicas aparecen posteriormente porque el punto de quiebre del microorganismo es algo bastante indeterminado. Es una cuestión de beneficio y perjuicio", ilustró.
Por otra parte, la presencia de factores ambientales (internos y externos) son los que conllevan el avance de la bacteria, hasta llegar al punto del cáncer.
Entre estos están el alto consumo de sal, las dietas con alimentos bajos en antioxidante y el tabaquismo.
"Cuando se consumen estas sustancias o se tienen estos hábitos se potencian también las toxinas de las bacterias, es algo que hay que evitar", resaltó Bertoli.
Finalmente, como atenuante, también está la baja cantidad de selenio en los suelos, un micronutriente que hace falta en frutas, verduras y cereales, el cual funciona como antioxidante.
De este modo, hay bacterias que son menos determinantes para la salud digestiva como el caso del Cólera (causado por el Vibrio Cholerae) ya que esta no ha logrado evolucionar como el Helicobacter, un microorganismo al que hay que prestar mucha más atención.

www.iberonat.com