jueves, 14 de junio de 2012

¿Por qué el mundo sigue apostando por la energía nuclear?


Desde una parte de la comunidad científica, como desde varios sectores políticos mundiales, se ha repetido que la energía atómica es la menos contaminante, la más económica y la más segura, ya que sólo fueron tres las plantas accidentadas en toda la historia. Pero, ¿cómo es en realidad el trasfondo del ámbito nuclear?

El mundo desarrollado y cada vez más los países emergentes invierten en la construcción de nuevas plantas atómicas. Actualmente, existen 400 reactores en uso, mientras que se planean 60 más en los próximos años.

Pese a que Alemania va camino a desmantelar en 2020 sus centrales atómicas, China, Irán, Francia y Estados Unidos siguen el sentido inverso y aumentan su producción para evitar la dependencia de los cada vez más costosos hidrocarburos.

¿ENERGÍA BARATA?

La construcción de una central con varios reactores no es muy costosa si se tiene en cuenta la cantidad de años de vida útil y la cantidad de energía generada.

Sin embargo, hay un elemento fundamental que se suele omitir en los informes sobre costos de la energía atómica, que es la indefectible participación del Estado en la construcción, mantenimiento y en el desmantelamiento seguro cuando la central ya se torna obsoleta.

Por ejemplo, en Francia, tres de las cuartas partes de la energía eléctrica que se consume es de origen nuclear.

Esto sucede porque la poderosa empresa estatal, Areva, está presente en Francia y en gran parte de Europa y domina gran parte del mercado nuclear mundial. Es por eso que Francia no disminuye su inversión en centrales atómicas.

Además, allí la energía nuclear es barata porque el costo está amortizado, ya que los 58 reactores fueron construidos un cuarto de siglo atrás.

¿ENERGÍA SEGURA?

En la historia nuclear civil hubo tres accidentes. El primero fue el de Three Mile Island, cerca de Pensilvania en 1979, el segundo fue el de Chernobyl en la Unión Soviética en 1986 y el tercero, el de Fukushima en Japón en 2011.

De acuerdo con el Instituto Max Planck de Química de Alemania, citado por el diario El País en un artículo de mayo pasado, “un accidente nuclear catastrófico como los de Fukushima o Chernobyl puede producirse en algún lugar del mundo una vez cada 10 o 20 años, lo que significa una probabilidad 200 veces superior a las estimaciones realizadas en Estados Unidos en 1990”.

El Instituto destaca además que si en Europa Occidental llegase a producirse un accidente nuclear, alrededor de 28 millones de personas se verían afectadas, por lo tanto el riesgo de accidente atómico es mayor de lo calculado veinte años atrás.

Por otro lado, el Atmospheric Chemistry and Physics, una publicación especializada en física, señala en su sitio web que solamente un 8% de las partículas contaminadas se alojan en el suelo en un radio de 50 kilómetros de distancia del reactor accidentado, mientras que un 50% supera un área de mil kilómetros y casi un 25% superará los dos mil kilómetros.

¿ENERGÍA LIMPIA?

En caso de funcionamiento normal de las centrales, hecho que ocurre en la enorme mayoría de los casos, la limpieza se garantiza si existe una política de reciclaje adecuada.

Enterrar los desechos en una cámara sellada, a largo plazo no se puede garantizar que no haya filtraciones.

Por eso, una planta de reciclaje sería lo adecuado, pero en este caso se debe recurrir nuevamente al Estado, que es el que se hace cargo de la limpieza de los residuos y del desmantelamiento de las plantas nucleares, ya que una empresa privada no puede destinar recursos en esta etapa que aporta un rédito nulo.

Asimismo, el reciclaje de los restos de uranio y plutonio requiere de una gran inversión tecnológica para evitar que sean nocivos para el medioambiente y la salud.

Según un informe de Greenpeace, el costo del proyecto del depósito de desechos nucleares en la región francesa de Bure, estimado en 15.000 millones de euros, podría alcanzar los 35.000 millones, según nuevas estimaciones.

Por otro lado, la extracción del uranio de algunas zonas del planeta, por ejemplo Níger, se produce mediante la utilización de enormes cantidades de agua, un recurso muy escaso en una de las zonas más áridas del planeta.

Areva se encarga de la explotación de la materia prima en esta nación africana, que sufre además la contaminación y sólo una parte de las ganancias son invertidas en el país.

Es notorio cómo el lobby nuclear compite con los intereses de otras fuentes de energía. Todas defienden sus ventajas para prevalecer sobre las rivales, pero no quedan dudas de que la energía nuclear aunque esté bien controlada y libre de accidentes, es una carga para los Estados y una ganancia para los privados, o bien un instrumento de dominación política y económica en el caso de la empresa francesa, además de una fuente de contaminación por el inadecuado tratamiento de los residuos.

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