jueves, 21 de junio de 2012

Terapias Alternativas contra el Asma


ASMA, la FIEBRE DEL HENO, el ECCEMA y varias otras afecciones que no parecen estar relacionadas tienen algo en común: son reacciones alérgicas; éstas se manifiestan cuando el organismo responde a algún factor al cual es anormalmente sensible, como el polen, el polvo, el pelo de ciertos animales y alimentos como los mariscos, el huevo y el chocolate, por nombrar sólo algunos de dichos alergenos, como se los denomina. Si una persona es alérgica, ingerir, inhalar o sencillamente tocar algunas partículas de un alergeno provocará que su organismo se defienda segregando anticuerpos, sustancias proteínicas cuya función es neutralizar los alergenos y otros antígenos ( SISTEMA INMUNOLÓGICO).
La batalla que se desencadena entre anticuerpos y alergenos hace que las células liberen histamina y otras sus-tancias, las cuales provocan los desagradables síntomas alérgicos. Los médicos emplean ciertos fármacos llamados antihistamínicos para contrarrestar dichos síntomas.
Se calcula que por lo menos una de cada seis personas padece alguna forma de alergia, la cual debe distinguirse de los casos de hipersensibilidad y de intolerancia a ciertas sustancias, tanto orgánicas como inorgánicas.
A diferencia de una alergia genuina, la hipersensibilidad depende de la cantidad de la sustancia a la que la persona se exponga. Por ejemplo, casi todo el mundo es sensible en mayor o menor grado al cloro, pero mientras que a algunos se les irritan los ojos al cabo de unos minutos de permanecer en una piscina desinfectada con cloro, otros se divierten en ella durante horas sin experimentar ningún efecto desagradable. Así pues, la irritación de ojos es señal inequívoca de hipersensibilidad al cloro pero no forzosamente de alergia al mismo.
Una intolerancia, en cambio, es una reacción adversa que puede tener origen psicológico y que sólo parece afectar a ciertas personas. Por ejemplo, un tipo específico de queso puede hacer sentir mal a alguien pero no otros tipos de queso, lo que significa que es intolerante a ese alimento pero no necesariamente alérgico a él. La distinción entre alergia, hipersensibilidad e intolerancia es fundamental para los practicantes de la ECOLOGÍA CLÍNICA.
La medicina ortodoxa no es ciento por ciento eficaz para identificar y tratar las alergias, sobre todo cuando éstas parecen ocasionar DEPRESIÓN, INSOMNIO, HIPERACTIVIDAD e incapacidad para concentrarse.
Causas de alergia
Ambiente El polen, el polvo, el pelo de algunos animales, las plumas de aves, ciertas plantas y diversos contaminantes químicos e industriales provocan reacciones alérgicas, como lagrimeo y comezón en los ojos, DOLOR DE CABEZA, granos e irritación de la piel, TOS. ESTORNUDOS, RESPIRACIÓN SILBANTE, asma, fiebre del heno (también llamada polinosis o rinitis alérgica) y eccema.
Alimentación Casi todos los alimentos pueden causar reacciones alérgicas como NÁUSEAS Y VÓMITO y DIARREA; éstos son los alergenos más comunes: leche. queso y otros productos lácteos; huevo, frutos secos, pescado y mariscos, harinas, chocolate y colorantes artificiales. Algunos bebés alérgicos a las proteínas de la leche sufren GASES INTESTINALES, ESTREÑIMIENTO y diarrea, y en ocasiones desarrollan asma y eccema.
La ENFERMEDAD CELIACA es una reacción de intolerancia a cierta proteína del trigo (el gluten), y alimentos como el chocolate, el queso y el vino tinto a veces desencadenan accesos de MIGRAÑA.
Otros factores El número de alergenos potenciales es casi infinito: jabones, perfumes, detergentes, tintas, picaduras de insectos, aserrín, partículas de níquel y otros metales, antibióticos, cosméticos, etcétera.
Medidas que conviene tomar
Al igual que en el caso del resfriado, la gripe y otras afecciones que inhiben el sistema inmunológico, la gravedad de un ataque de alergia depende del grado de salud general de la persona y del alergeno de que se trate. Comer bien, reposar y no descuidarse ayudan a reducir los efectos de la reacción alérgica. Además de lo anterior, hay que tratar de identificar el alergeno, procurar evitarlo y, si esto no es posible, combatir los síntomas. Suele ser muy difícil detectar la causa de las alergias ocasíonadas por alimentos y sustancias químicas. En un caso así el médico tal vez someta a la persona a pruebas de sensibilidad cutánea o le prescribirá una dieta de eliminación (suspender el consumo de alimentos específicos, uno por uno, y observar los efectos).
Advertencia Las técnicas empleadas por ciertas clínicas que se dedican al tratamiento de alergias no siempre son confiables, mucho menos si carecen :e la debida supervisión médica.
Autoayuda Para identificar un alergeno hace falta lo siguiente:llevar un registro diario. La persona debe tomar nota de sus actos y de todos los alimentos que consuma para poder establecer una relación entre la alergia y un producto específico, o bien, ésta y algún cosmético o perfume que use ouna dieta de eliminación Si la persona sospecha que determinado alimento (por ejemplo, el huevo o el chocolate caliente es la causa del problema, debe suspender su consumo durante una o dos semanas y ver qué sucede. (Si se trata de eccema, puede eliminarse el a alimento de la dieta hasta tres semanas para asegurarse de su efecto.) Por ningún motivo hay que dejar de comer dos alimentos a la vez, ya que además de dificultar la identificación del alergeno, la dieta podría debastarse.
Advertencia No es aconsejable someterse a una dieta de eliminación de caracter riguroso sin la debida supervisión de un médico o un naturópata si se aprovecha que el alergeno está presente en diversos alimentos o si se padecen dos o más alergias simultáneas.
Otros métodos de detección Algunos terapeutas conocen técnicas eficaces para identificar alergenos. He aquí dos de ellas:
Clínica Para identificar y tratar casos de alergia e hipersensibilidad, los ecólogos clínicos combinan técnicas ortodoxas con diversas pruebas que sirven para determinar la influencia de los factores ambientales e la salud
Kinesiología Los practicantes de esta controvertida técnica consideran que las alergias afectan en forma notoria la fuerza muscular, así que para identificar un alergeno miden la respuesta de ciertos músculos de la persona ante las sustancias sospechosas; por ejemplo, si ciertos alimentos procesados hacen sentir débiles o fláccidos los músculos, se dice que la persona es alérgica a ellos.
Otros tratamientos eficaces
Homeopatía Es probable que el homeópata le prescriba a la persona un remedio específico para combatir la alergia y que le aconseje cambiar sus hábitos de alimentación y su tren de vida.
Ionización El empleo de la técnica de IONIZACIÓN, que se basa en la producción artificial de partículas de aire con carga eléctrica negativa (iones), puede ayudar a aliviar síntomas de asma y de fiebre del heno.
Flores de Bach Se suele prescribir clemátide para tratar la hipersensibilidad general; mímalo para combatir el temor de experimentar una reacción alérgica, e Impatiens si hay irritación de la piel o de membranas mucosas. El haya al parecer reduce la intolerancia a diversos alimentos, y la crema de Bach se emplea para aliviar las erupciones cutáneas de origen alérgico.
Bioautorregulación El terapeuta enseña a la persona a reconocer la respuesta de su organismo ante un alergeno mediante la medición de la resistencia eléctrica de la piel y otras funciones. Una vez que aprende a detectar la aparición de una reacción alérgica, el paciente procede a regularla.
Hipnoterapia Se han utilizado diversas técnicas de HIPNOTERAPIA para aliviar reacciones alérgicas como el asma y el eccema, si bien no hay pruebas irrefutables de su eficacia.
El punto de vista ortodoxo
Muchos médicos prescriben antihistamínicos, broncodilatadores y otros fármacos para aliviar las reacciones alérgicas. Estos medicamentos por lo común son eficaces, aunque algunos pueden provocar efectos secundarios como somnolencia y otros desencadenan dependencia física (ADICCIÓN), en particular las gotas nasales que contienen isoprenalina.

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