lunes, 4 de junio de 2012

La aromaterapia también se toma


La aromaterapia se respira, se aplica en la piel, pero también se digiere. Es que no sólo se trata de aromas sino que de la quintaesencia de las plantas o los componentes esenciales de ellas.
“Los aceites esenciales son poderosos hasta el punto de ser peligrosos si son usados para fines terapéuticos, sin conocimiento específico del quimiotipo que tienen”, explica Gilda Acevedo, aromaterapeuta y sensei en terapias orientales.
El quimiotipo, agrega, es el que informa sobre la molécula con mayor presencia en el aceite esencial y permite definirlo terapéuticamente de forma clara y segura, advirtiendo sobre su toxicidad.
“Una planta puede tener distintas esencias dependiendo del lugar donde creció, el clima, el suelo y la vegetación que creció a su alrededor. Además, la composición bioquímica de un aceite puede variar de un año para otro”, comenta.
Sin embargo, esos son aspectos que consideran quienes los elaboran. Por eso, la recomendación es usar siempre aceites quimiotipados, 100% puros, 100% naturales y 100% integrales. Es que los aceites esenciales, como se les conocen, trabajan a nivel neuroendocrino y sobre los órganos y sistemas del cuerpo reestableciendo, activando y potenciando sus equilibrios naturales.
“Lo único que no puede ser atendido por la aromaterapia son las partes del cuerpo donde hay nervios como las articulaciones”, detalla.
Ahora, para saber cuántas gotas o en qué cantidades ingerirlas la prescripción tiene que ser dada por un especialista, quien estudiará cuidadosamente la fórmula única para esa persona y no se toman directamente o en un vaso de agua, sino que en una cucharada de aceite de oliva o cualquiera que sea vegetal.

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