lunes, 4 de junio de 2012

"La preocupación de las personas por su aspecto llena las consultas de Dermatología"


Tres décadas de ejercicio profesional le acreditan como testigo de excepción de la creciente preocupación social por el aspecto y el cuidado de la piel. Un tema que no considera baladí ya que abre las puertas a la detección precoz de lesiones, más o menos serias, y de distintos cánceres cutáneos. El melanoma es el más peligroso ya que su diagnóstico en fase avanzada es fatal pero la mayoría, recalca, tienen curación.
– Llega el buen tiempo y con él el afán por estar moreno, ¿qué cuidados no se pueden dejar de lado para mantener una piel sana?, ¿calan los mensajes de prevención?
– Sí, poco a poco va calando el mensaje de que hay que tener cuidado con el sol, que la exposición solar conlleva una radiación que esa radiación puede dañar a las células y que es responsable de dos cosas: el envejecimiento de la piel, fotoenvejecimiento, y la posibilidad de contraer un cáncer cutáneo. El moreno integral como canon de belleza viene de principios del siglo pasado, de Coco Chanel que marcó una tendencia que en los últimos años que está empezando a revertir. No hay nada más que ver las cremas de día de la industria cosmética, llevan incorporado un protector solar cuando antes era lo contrario, todo bronceaba, ahora todas llevan filtros
– Se puede establecer una relación directa entre una sobreexposición al sol y el cáncer de piel?
– Con algunos tipos de cáncer de piel la relación está perfectamente demostrada. No son tipos nuevas, son los que antaño sufrían las personas que trabajaban al aire libre: campesinos, marineros? que eran los que hacían cáncer de piel. Está perfectamente relacionada su incidencia con la exposición solar. Al generalizarse el tomar sol, se extendió a todo tipo de personas. Llevamos a los niños desde pequeñitos a la playa con lo que estamos dañando la capacidad de respuesta de sus células. En otros tipos de cáncer, la relación con el sol es más dudosa o no está establecida.
– ¿Qué incidencia tiene el cáncer de piel?, ¿somos un área especialmente castigada?
– Los casos van en aumento. La incidencia general del cáncer de piel no melanoma sigue una línea ascendente. Por otra parte se habla de una epidemia de melanoma pero hay debate sobre si es real o si, lo que ocurre, es que lo detectamos antes, pasó de ser un cáncer raro con una incidencia de 10 por 100.000 a multiplicarse y en países con un elevado nivel de radiación de manera exponencial. Nosotros nos situamos en una incidencia media.
– ¿Qué pronóstico tiene este tipo de cáncer?
– Respecto al cáncer no melanoma, la mayoría de los tipos son curables. En el melanoma depende de lo avanzado que esté cuando se diagnostica. Si es muy precoz, muy inicial, podemos llegar a curarlo. Si se nos escapa –y se nos está escapando muy poquitos porque detectamos fases de un milímetro de grosor– se convierte en un cáncer fatal, con un promedio de supervivencia de menos de cinco años.
–La situación de crisis en la que vivimos con su derivada de estrés, cuadros de ansiedad, tensiones... ¿ha aumentado el número de casos de patologías dérmicas?
– Sí, existe esa influencia. Hay una relación importante entre los mecanismos de defensa y el estrés (físico y psíquico) y sí existen enfermedades que pueden rebrotar en una situación de crisis, estrés y tensión como la actual, por ejemplo, la psoriasis, la pelada en el cuero cabelludo, etc.
– ¿Constatan un repunte en este tipo de consultas?
– En términos generales, el aumento de la demanda de consultas en Dermatología tiene que ver con una mayor preocupación de la gente por su aspecto, por cuidar la piel y no por las situaciones de tensión o estrés. Hace años veíamos la piel como una mera cubierta pero hoy sabemos que participa de los mecanismos de defensa. La piel nos aísla, nos protege y nos relaciona con el entorno.
– De los casos que atiende el servicio de Dermatología del Complejo Hospitalario de Pontevedra ¿cuáles estarían creando más preocupaciones: por su gravedad o por su volumen?
– Por su gravedad, sin duda, los casos de dermatosis graves, que pueden desembocar en una urgencia y necesitan hospitalización, aunque por fortuna son enfermedades raras. También la incidencia de cáncer de piel, en algunos casos con manifestaciones muy agresivas, centran nuestra atención. Por otra parte la preocupación por el aspecto genera una exigencia creciente entre la población por el cuidado de la piel que llena las consultas.
–¿Esta demanda creciente por los cuidados de la piel se están reflejando en las listas de espera del servicio?
– Sí, porque un porcentaje elevado de consultas está motivado por el cuidado del aspecto en relación a la piel. Deberían haber pasado por el filtro del médico de cabecera y no siempre es así.
– ¿Genera el cierre de camas del servicio durante cuatro meses (de junio a octubre) algún tipo de distorsión en las listas de espera?
– No. Desde hace unos años hay una tendencia a que cada vez haya menos ingresos, incluso de procesos graves. Tendemos a hacer consultas, incluso intervenciones, y tratamientos de forma ambulatoria lo cual es bueno para el paciente. Disminuir los ingresos hace que la necesidad de camas de Dermatología sea menor. En ese sentido no nos causa ningún descalabro el se cierren camas del servicio, máxime cuando hay camas disponibles en el hospital y no se nos cierra la posibilidad de que podamos ingresar si es necesario.

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