miércoles, 6 de junio de 2012

¿Tienen un lado oscuro las dietas ricas en betacaroteno?

Una nueva y polémica investigación sugiere que el consumo excesivo de betacaroteno podría ser peligroso para la salud.

Este antioxidante es un pigmento natural que otorga color a alimentos como la zanahoria, el boniato (batata o camote) y algunas verduras.

También es un precursor de la vitamina A. La única fuente de este nutriente esencial está en algunos alimentos y en suplementos dietéticos.

Científicos de la Universidad Estatal de Ohio en Estados Unidos han encontrado que ciertas moléculas derivadas del betacaroteno tienen un efecto contrario en el cuerpo: En realidad, bloquean algunas acciones de la vitamina A, que es fundamental para la visión, los huesos, la piel, el metabolismo y la función inmunitaria.

Debido a que estas moléculas derivan del betacaroteno, los investigadores predicen que una gran cantidad de este antioxidante va acompañada también de una mayor cantidad de estas moléculas anti-vitamina A.

La vitamina A beneficia a la salud activando cientos de genes. Esto significa que si compuestos contenidos en una fuente típica de la vitamina están en realidad reduciendo su actividad en lugar de promover sus beneficios, demasiado betacaroteno podría paradójicamente limitar a la vitamina A.

El equipo de Earl Harrison, Profesor de Nutrición Humana en la Universidad Estatal de Ohio, aclara que no está instando a nadie a dejar de comer alimentos ricos en betacaroteno, y que todavía hay que investigar más para determinar qué condiciones ambientales y biológicas aumentan las probabilidades de producción de estas moléculas.

Con Harrison, han trabajado en este estudio Robert Curley, profesor de química farmacéutica, y Steven Schwartz, profesor de ciencia y tecnología de los alimentos, ambos de la Universidad Estatal de Ohio. Curley está especializado en la producción de moléculas sintéticas en el marco de la búsqueda de nuevos fármacos, y Schwartz es un experto en análisis de carotenoides.

Según Harrison, lo descubierto en esta investigación podría explicar los resultados de un ensayo clínico bien conocido que ha intrigado a los científicos durante años. En ese estudio, que se terminó prematuramente hace un par de décadas, personas con alto riesgo de cáncer de pulmón, concretamente fumadores y trabajadores del sector del amianto (asbesto) recibieron dosis masivas de betacaroteno durante un largo período de tiempo, en un intento de reducir ese riesgo. El ensayo se interrumpió porque una cantidad mayor de participantes que recibieron betacaroteno desarrollaron cáncer en comparación con quienes no lo recibieron. Este resultado fue confirmado por un estudio de seguimiento en animales.

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