sábado, 9 de junio de 2012

Un ratón que “diseñó” el Conicet ayuda a entender el Parkinson


 un laboratorio de Estados Unidos, sin fines de lucro, pidió incluir en su catálogo un animal transgénico argentino. Al roedor le falta un grupo de receptores de dopamina, un neurotransmisor que interviene en la actividad motriz y en la atención.
The Jackson Laboratory (JAX) es el repositorio de ratones transgénicos más importante del mundo, y solicitó a científicos argentinos incluir en su catálogo un ratón desarrollado en el país. Se trata del Drd2flox, que crearon el Dr. Marcelo Rubinstein -investigador de Conicet- y su equipo en el Instituto de Investigaciones en Ingeniería Genética y Biología Molecular (Ingebi), con sede en Buenos Aires. JAX es una organización que almacena, reproduce y vende más de 5.000 variedades de ratones transgénicos, embriones o muestras de ADN. En la gran mayoría de los casos, un investigador que desarrolla un nuevo animal paga entre 5 y 10 mil dólares a JAX para que incluya sus ratones en su catálogo, a disposición de la comunidad científica. Pero en este caso, especialistas de JAX se comunicaron con Rubinstein para invitarlo a incluir su ratón en el repositorio, con todos los gastos pagos. “Me dijeron que ésta es la primera vez que invitan a su colección un modelo animal que desarrolló un laboratorio de América Latina”, explica el científico. Y es que este ratón especial permite profundizar los estudios de ciertos mecanismos específicos que intervienen en enfermedades tales como Parkinson, esquizofrenia, trastorno por déficit de atención con hiperactividad (Tdah) y adicciones. “Es una pieza importante que brinda un laboratorio argentino para comprobar hipótesis que antes no se podían testear porque no había modelos disponibles”, narra Gustavo Murer, investigador del Conicet en el Departamento de Fisiología y Biofísica de la Facultad de Medicina de la UBA.
Sin dopamina
El ratón fue presentado en un trabajo que se publicó en Nature Neuroscience, en 2011. Rubinstein y su equipo crearon un animal al que le falta un grupo específico de receptores de dopamina, llamados autorreceptores D2, normalmente presentes en neuronas productoras de dopamina. La dopamina es un neurotransmisor que interviene en diferentes procesos tales como aprendizaje, motivación y placer; atención, movimiento y su control fino. La falta de este autorreceptor llevó a que los ratones desarrollaran síntomas como hiperlocomoción -incremento de la actividad motriz- y aumento de la sensibilidad a los efectos de recompensa de la cocaína y de la comida. “Estos receptores tienen mucha importancia para el aprendizaje de funciones básicas como el placer, la alimentación y la motivación para moverse. Están muy implicados en el movimiento y por eso están alterados en enfermedades tales como Parkinson”, cuenta Verónica Álvarez, investigadora del Instituto Nacional de Salud (National Institute of Health) de EE.UU. Además, la alteración de los receptores D2 se asocia a patologías tales como Tdah, adicciones y conductas compulsivas. Para concluir, Rubinstein expresa: “Se los creó con el objetivo de estudiar las consecuencias de la falta de los receptores D2 en humanos y los mecanismos de acción, efectos de drogas y posibles tratamientos para estas enfermedades”.

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