domingo, 3 de junio de 2012

UNA ALERTA SANITARIA CIERRA LA PLANTA DE AGROINDUSTRIAL

Nuevas interrogantes se abren respecto de la planta Agroindustrial del Valle Huasco de Agrosúper, la que fue cerrada indefinidamente por orden de las autoridades de salud.
Cabe recordar que la empresa tiene un plazo de seis meses, otorgado por el ministerio de Salud, para trasladar los 480 mil cerdos fuera de la región de Atacama, luego de decretar alerta sanitaria por los malos olores denunciados por los habitantes de la localidad.
En cuanto a la legalidad, el profesor Jorge Aranda, académico del Centro de Derecho Ambiental de la Universidad de Chile, recordó que Agrosúper incumplió la resolución de calificación ambiental respecto de la normativa de purines, la mortalidad de animales y la mitigación de los olores, entre otros.
En este sentido, el abogado aseguró que la planta puede ser reabierta una vez que se cumpla con lo establecido por la autoridad: “Simplemente tendría que esperar el procedimiento de fiscalización, ver cuáles son las falencias específicas que la autoridad determine, acoger todo lo que la autoridad diga para esos efectos y comenzar a funcionar en forma óptima cumpliendo, con la normativa medioambiental y conforme a la resolución de calificación ambiental. Y también acogiendo lo que diga la autoridad sanitaria al respecto”, dijo.
Desde el punto de vista sanitario, el plan de la empresa que pretender faenar en plantas de la región de O’Higgins la actual población de cerdos en Freirina es lo más acertado, según sostuvo el doctor Hernán Varas, académico de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile: “El riesgo sanitario desaparece, por la capacidad que tienen los mataderos de congelar una carne que está faenada y cortar el ciclo de producción viva, porque ahora ya los redujimos a un producto de consumo que está en una cadena de frío. Ahí se cortan los riesgos sanitarios, pero si el camino hubiera sido otro y se decantara por enviar los cerdos a otros planteles y seguir la producción, hay que reevaluar la situación, tomando en cuenta qué número de cerdos van a quedar en cada planta y qué problemas podría traer eso”, explicó.
Sin embargo, el experto advirtió que si el proceso de traslado se demora y los animales permanecen en Freirina, existe la posibilidad de nuevas muertes de animales, que implicaría el manejo de los cadáveres para que no se infesten por las moscas, roedores, entre otros vectores, dado que el riesgo sanitario sería mucho mayor.
Respecto de las preocupaciones planteadas por algunas organizaciones de consumidores por el consumo humano de los ejemplares faenados, Hernán Varas enfatizó la necesidad de que el traslado de los cerdos no sea apurado, mitigando los problemas de producción, para que las carnes estén aptas para el consumo, a la vez que recordó que los mataderos tienen filtros para impedir problemas de esta índole.
Desde otra arista, organizaciones pro animales siguen con preocupación el proceso de cierre de la planta y traslado de los cerdos. Así lo afirmó el presidente de AnimaNaturalis, Cristóbal Valenzuela, quien sostuvo que las prioridades han sido el problema social y la alerta sanitaria, lo que es entendible, pero que poco se ha dicho sobre el maltrato animal.
El activista indicó que hay una responsabilidad que la empresa debe asumir: “Hay un abandono por parte de la empresa Agrosúper, de manera que incluso estamos estudiando las acciones legales posibles. No hay mucho rango de manejo. Querellas, por ejemplo, no es posible, porque las víctimas son las que tienen que hacer esa acción. Al menos vamos a instalar una denuncia y tratar de que los organismos pertinentes hagan su trabajo”, afirmó.
En este sentido, Valenzuela manifestó su esperanza en que este problema puntual abra el debate sobre la industria de la carne en general.www.iberonat.com