domingo, 27 de mayo de 2012

Se puede curar la depresión con la jardinería

cultivar un huerto orgánico puede producir cambios fisiológicos para mejorar su salud física y mental, una serie de estudios sugieren. Uno de esos cambios pueden tener lugar como resultado del simple hecho de poner las manos en el suelo. Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Bristol, en Londres, encontró que el contacto con una especie de origen natural de las bacterias del suelo, la Mycobacterium vaccae, hace que el cuerpo libere sustancias químicas vitales inmune llamadas citoquinas. Estos, a su vez, estimular el cerebro para producir el neurotransmisor serotonina. "Sabemos que algunas de estas citoquinas pueden activar los nervios que transmiten las señales del cuerpo al cerebro", dijo el investigador Chris Lowry. Este efecto puede explicar, en parte, por qué las personas que no están expuestas a la suciedad en la niñez tienen mayores tasas de alergias, asma y problemas de salud mentales, incluso los adultos. A pesar de lo que las compañías farmacéuticas quieren hacer creer, no hay evidencia real de que la serotonina afecta el estado de ánimo directamente. Sin embargo, sin duda es un neurotransmisor esencial que parece estar relacionado con la función inmune, y los resultados del estudio son altamente sugerentes. "Estos estudios nos ayudan a entender cómo el cuerpo se comunica con el cerebro y por qué un sistema inmunológico saludable es importante para mantener la salud mental" Lowry, dijo. "Ellos también nos deja pensando si no todos deben pasar más tiempo jugando en la tierra."

Se vuelven adictos a Jardinería

En la investigación ajena, los científicos han descubierto que el simple acto de recogida de fruta o verduras, ya sea de un jardín o en la naturaleza, hace que el cerebro libere la "sustancia placentera" la dopamina, que activa los centros de recompensa del cerebro. La dopamina también se libera de ver, oler o comer una comida agradable. De hecho, la dopamina juega un papel en todas las experiencias placenteras y se cree que es responsable de gran parte del componente físico de las conductas adictivas, incluyendo la compra compulsiva. Los investigadores creen que nuestro cerebro evolucionó para recompensar las conductas importantes como la búsqueda de alimentos, y que nuestro ambiente moderno de la abundancia ha permitido que estos mecanismos psicológicos de ser co-optado en los patrones no saludables. "A menudo he observado en la gran alegría que siento cuando que se alimentan en el jardín, sobre todo cuando descubro y cosechar el "primero de la temporada ', la primera de fresa deliciosa para madurar o la aparición del brote tierno de espárragos primero", comentó el escritor Francisco de Robyn permaculture.com. "También he preguntado a menudo por qué tenía un grado de inmunidad inherente a la venta al por menor de terapia insta a que afligen a algunos de mis amigos y conocidos. Tal vez como jardinero a largo plazo que he estado recibiendo una constante la carga de base de alta la dopamina, que tiene reduce la necesidad de buscar otras maneras de aplacar ese instinto primitivo. " "Supongo que el truco consiste en volver a cablear el cerebro a anhelar el éxito de la dopamina desde el jardín y otras actividades más sostenibles y actividades", agregó Para aquellos interesados ​​en la terapia del jardín, vale la pena destacar un estudio de 2008 sugirió que la jardinería con herbicidas no puede proveer los mismos beneficios. Como cuestión de hecho, parece incluso comer los alimentos no orgánicos puede colocar a su estado de ánimo en situación de riesgo. Los investigadores encontraron que el glifosato, el ingrediente activo en el herbicida Roundup popular, en realidad reduce los niveles de su cuerpo de la serotonina y la dopamina. Debido a Roundup y sus componentes se acumulan en el medio ambiente e incluso puede ser absorbido por la piel, también es mejor evitar los no orgánicos, en particular las probabilidades de ser diseñados para resistir el Roundup, tales como el maíz y la soja.
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