sábado, 2 de junio de 2012

LOS DOMICILIOS FUENTES DE INTOXICACIONES


a enfermedad de las 'vacas locas', dioxinas en los pollos, altas concentraciones de plomo en el atún, nitratos en las acelgas, anisakis en los peces salvajes, antibióticos en los de piscifactoría, E.coli... ¿Corre el consumidor el riesgo de volverse paranoico ante tanta alarma de seguridad alimentaria? El catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid Julián Briz cree que sí, que la proliferación de lo que denomina «escándalos alimentarios» puede crear en las familias un desasosiego que la buena información y unas potentes asociaciones de consumidores pueden paliar. «Tienen que orientar y dar la pauta», zanja.
Este experto fue uno de los invitados a las jornadas organizadas ayer en el palacio Europa por la Fundación Vasca para la Seguridad Agroalimentaria Elika y en las que se dieron cita todos los sectores de la cadena, que abarca desde el huerto o la granja hasta la nevera de casa.
Su charla se centró en el funcionamiento de la cadena alimentaria en Europa. Cualquier eslabón puede romperse por una mala manipulación. Sin embargo, el profesor recordó que uno de los lugares donde más se estropean los alimentos es en los domicilios. «Se producen el 30% de las intoxicaciones por mala manipulación». Una mala refrigeración, falta de higiene, usar el mismo cuchillo sin limpiar con alimentos diferentes, descongelar a temperatura ambiente... Los errores domésticos se multiplican y la salmonelosis sigue haciendo estragos cada año.
Pero en general, a juicio de Briz, en España los alimentos son relativamente seguros, sobre todo porque la dieta mediterránea lo es. El catedrático defiende que no hay nada como la diversidad en la alimentación -«hay que comer un poco de todo»- para evitar los riesgos de un alta concentración de cualquier tipo de tóxico en un solo tipo de bocado.
En este sentido alertó contra los cambios de hábitos que llegan, sobre todo de Estados Unidos y de los países del Norte, con dietas mucho más calóricas y pobres que la mediterránea. «Ahora que los nórdicos nos imitan, nosotros nos pasamos a una dieta nada acorde con nuestras necesidades», comentó el experto. Briz abogó por una legislación europea que unifique los criterios con los que se evalúa la calidad de los alimentos que llegan a todos los países de la UE desde otros lugares.

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