lunes, 4 de junio de 2012

Muerte de Ballenas sin explicación

unque las causas del deceso aún no están claras, no hay duda de que la ballena que murió ayer varada en una playa de este municipio tenía algún tipo de mal, ya que estos enormes mamíferos marinos solo se acercan a la orilla en busca de auxilio.
Al cierre de esta edición, un grupo de veterinarios, biólogos y otros profesionales dilucidaba qué provocó la muerte de la ballena, una hembra adulta de la especie cachalote, de 35 pies de largo y 15,000 libras de peso.
A simple vista, la ballena no mostraba signos de haber sido golpeada por un bote o que haya sido atacada por otro animal. Solo mostraba rasguños superficiales debido a que el varamiento ocurrió, a eso de las 6:00 a.m., en un área rocosa de la playa La Pared, cerca de los condominios Sandy Beach.
Esos rasguños fueron suficientes para que la sangre de la ballena tiñera de rojo el agua. Empero, eso no impidió que decenas de curiosos se acercaran para tocar el animal y tomarse fotos. A más de uno se le oyó decir, en tono de burla, que “esta noche (anoche) se come pincho de ballena en Luquillo”.
Francisco Guzmán, biólogo del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), explicó que, aunque la necropsia arrojará los resultados oficiales, las ballenas suelen morir de parásitos, pulmonía y otros males.
El también biólogo Antonio Mignucci, director del Centro de Conservación de Manatíes, indicó que la ballena varada ayer lucía bajo peso.
El grupo de expertos investigaba, además, unos tejidos, parecidos a una placenta, que fueron hallados en Humacao, por lo que se presume que la ballena pudo haber tenido un aborto. “Pero aún no sabemos si una cosa tiene que ver con la otra”, señaló Nilda Jiménez, directora del Programa de Rescate de Mamíferos Marinos del DRNA.
Previo a iniciar la necropsia, Jiménez detalló que el proceso, que duraría entre cuatro y cinco horas, consistiría en “abrir el animal y tomarle muestras de todos los órganos para ver si hay algo fuera de lo normal”. Esas muestras serán enviadas a laboratorios en Puerto Rico y Estados Unidos, donde se le realizarían varias pruebas.
Concluida la necropsia, agregó Jiménez, la ballena sería enterrada en la misma playa, “en un área que evita nidos de tinglares y el río”. Cabe destacar, sin embargo, que los condominios Sandy Hills quedan a pasos de distancia.
De hecho, fueron vecinos de los condominios, un grupo de pescadores y “surfers” los que alertaron a las autoridades sobre el varamiento.
Uno de ellos fue Josué Morales, quien llegó al área cuando la ballena aún estaba viva y hasta lloró al enterarse que había muerto a las 10:30 a.m.
“Esto demuestra que en Puerto Rico no estamos preparados para un evento así. No hay equipo suficiente para rescatar estos animales tan grandes”, manifestó Morales.
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